Faluya y el coeficiente de bajas.

En el libro Cuando erramos soldados ... y jóvenes (MOORE, H; GALLOWAY, J.: Cuando éramos soldados ... y jóvenes, Barcelona, Ariel, 2003), posiblemente hayan visto la película interpretada por Meg Gibson, los autores nos dicen que las lecciones que sacaron los altos mandos norteamericanos, muchos de ellos combatientes en la II Guerra Mundial, era que por cada americano muerto, caían unos diez combatientes norvietnamitas. Sin embargo, los mandos acostumbrados a batallas con grandes bajas y que aceptaban esa sangría, pensaron que esa proporción acabaría por hundir el esfuerzo de guerra de Vietnam del Norte. No comprendieron que gran parte de la sociedad norteamericana de los años 60 no estaba dispuesta a admitir un norteamericano muerto por cada diez vietnamitas. También erraron en la capacidad de sufrimiento de los norvietnamitas.

Cuando la batalla de Mogadiscio a primeros de octubre de 1993, episodio narrado en Black Hawk derribado de Mark Bowden (película con el mismo titulo dirigida pro Ridley Scott) Bill Clinton tuvo que retirar sus tropas tras diecinueve muertos y las imágenes profanadas de los cadáveres de 2 soldados (operativos especiales según Bowden) y de una tripulación de vuelo. Se calcula que entre los somalíes heridos y muertos, superarían en el caso más generoso, la cifra de mil bajas. Veríamos como la proporción seria superior a por cada norteamericano muerto, cerca cincuenta somalíes caídos.

Por todo esto, cuando en los telediarios hablan de unos pocos soldados americanos y de unos quinientos "terroristas"( realmente no nos atrevemos a definirlos terroristas, ni insurgentes, ni resistentes por todo el caos existente en el país tras la invasión norteamericana) tendremos que aplicar un coeficiente de mortalidad para calcular las posibles bajas reales.

Este coeficiente se obtendría al multiplicar cada muerto norteamericano por un numero obtenido en base a datos estadísticos de otras guerras. Por tanto, basándonos en lo dicho hasta ahora el coeficiente se daría multiplicando por cincuenta y tomando como referencia la batalla de Mogadiscio que tácticamente tendría similitudes con Faluya, siempre que los datos que nos están transmitiendo los medios de comunicacion, tras una dura tarea de expurgo de las informaciones, fuesen ciertos.

Viendo toda la preparación que se dio antes del asalto a la plaza sunni, con bombarderos artilleros y aéreos, pudiendo recordando a los "bombarderos de saturación" de la II Guerra Mundial y con unos cien mil irakíes entre los "rebeldes" y los libertadores norteamericanos, las bajas civiles serian muy altas de por si.

A estos muertos y heridos, se les tendría que sumar las bajas producidas por los asaltos casa por casa de las fuerzas norteamericanas, las emboscadas de los defensores de la ciudad y todo el fuego de apoyo que se haya podido dar a las fuerzas invasoras con la población civil en medio de todo esto. El otro día, escuchábamos el Diario de Ramoneda en Hora 25 de la Ser, donde este analista decía como los norteamericanos habían pedido a la población civil que salieran de la ciudad, ya que a toda la población que allí estuviese durante el asalto se la consideraría como posible elementos hostiles. Por tanto podríamos hablar Faluya como una "zona de fuego libre".

Las informaciones que nos han llegado, nos recuerda a la toma de la primera ciudad alemana importante en la II Guerra Mundial, la capital del imperio Carolingio, Aquisgran, ciudad castigada por los combates, aunque la Capilla Palatina de Carlomagno no sufrió daños. Posiblemente los únicos beneficiarios de esta destrucción de la ciudad sean, los inversores de Hally Burton y demás empresas afines a ciertos personajes.

Puede que dentro de unos años, cuando todo esto haya pasado, nos enteraremos del numero total de bajas, tanto entre la población civil, como entre las fuerzas norteamericanas. Quizás algún día se sepa la verdad de todo este embrollo. Quizás somos muy ingenuos.

Saludos a todos.