Las diferencias entre un buen gobernante y uno medriocre.

La cobardía de muchos políticos gobernantes no es exclusiva de ningún país. El tener sensibilidad ante una tragedia que sufre la comunidad a la que representas muchas veces es lo que diferencia a un buen gobernante de uno mediocre, independientemente de sus “supuestos” éxitos, en estos años en los cuales cualquier presidente se identifica con Churchill o con Roosevelt.

Esta mañana en la radio (por desgracia se nos paso reseñar la emisora), antes de comer, escuchábamos la noticia de que el presidente de la Republica de Argentina, no había variado lo mas mínimo su agenda, disfrutando suponemos que de unas “merecidas” vacaciones y no se había preocupado lo mas mínimo de los familiares de las victimas del incendio mas importante en la Historia de Argentina. La noticia seguía diciendo que presumiblemente querían evitar la “furia del pueblo”. Esa indignación natural es temida por muchos políticos. Es preferible seguir de vacaciones (no olvidemos que en Argentina ahora estará en verano) que demostrar que eres un verdadero hombre de estado y que sirves al Estado y a tus representados y no te sirves de él, como vimos en el 2001 – 2002 con la crisis de Argentina.

Este no será el ultimo caso, en el cual un gobernante en vez de atender a sus ciudadanos, prefiere quedarse parado, por comodidad, por temor a la reacción o por desinterés. La semana pasada escuchábamos que la ministra de Fomento se había quedado en su casa, mientras varios miles de españoles estaban inmovilizados en las carreteras y autopistas, competencia de la señora Alvarez por cierto. Hemos tenido el caso del señor Putin con el hundimiento del Kursk, el cual aprendió la “lección” y suspendió las vacaciones cuando sucedió el asalto al colegio de Beslan. La lista es muy larga y a poca memoria que hagamos nos saldrán muchos otros ejemplos.

En España mucha gente se declara monárquica, cuando se debería calificar de “Juan Carlista”. Sin desear entrar en la polémica Monarquía – Republica, los reyes en España se han sabido ganar el calor popular al saber estar en el sitio cuando ha sucedió una tragedia, mostrando una humanidad que otros políticos no han sabido mostrar, como se vio en el 11 – M, con el funeral de las victimas del Yak – 42, la tragedia de Bisecas, etc. Por esta razón y por su apoyo a la Transición a finales de los años 70 del siglo XX, su popularidad es muy alta, incluso entre personas que no se consideran especialmente monárquicos. Ese crédito lo tendrán que saber capitalizar el actual Príncipe de Asturias y su esposa, ya que en cuanto dejen de estar al lado de su Pueblo, que es quien les mantiene y les da todos los privilegios que tienen, la Monarquía habrá perdido su principal soporte a nuestro modo de ver.

Quizás esos pequeños detalles, el estar al lado de los que sufren y demostrarles su cariño o su consuelo, sea este sincero o no (nos gustaría saber en cuantos velatorios y funerales hay cariño o consuelo verdadero, mas allá de la familia del difunto y de sus amigos más íntimos y por el resto de los que acuden hipocresía y desear guardar las apariencias) es lo que hace grande a un gobernante. Esa humildad, esa “espontaneidad” para saltarse el protocolo esa tranquilidad ante el clamor popular es lo que hace que muchos gobernantes sean grandes, no tanto quizás por los éxitos de su gestión, pero si por el apoyo popular del que disfrutan entre sus conciudadanos.

Quizás este saber estar, no solo cuando las circunstancias son positivas y si afrontando la indignación de tu ciudadanía, deberían enseñárselo a muchos políticos, que pecan de soberbia, sobre todo en los momentos de bonanza de su gestión o que buscan los “baños de multitudes” cuando su popularidad es alta o les conviene aumentarla. Sin embargo estos mismos políticos se esconden en sus residencias o tras sus gabinetes de prensa cuando la situación no les favorece.

Esta “valentía” no solo ante la ciudadanía cuando la situación no es propicia y si también a la hora de gobernar tomando las medidas mas adecuadas a pesar de no ser populares, es lo que diferencia en nuestra modesta opinión a los gobernantes mediocres de los grandes estadistas.

Saludos a todos.

Nota: Invitamos a nuestros lectores a que visiten nuestra bitácora hermana La Torre Atalaya (http://tavira.bitacoras.com/) y a que colaboren si tiene a bien.