14 de Marzo, 2005


Los Sindicatos, las 35 horas y los grandes complejos industriales.

El pasado sabado leímos en Estratega, como el señor Martiñez , hablaba del Cambio horario en referencia a la huelga general del pasado viernes en Francia. Teniendo en cuenta que se ha hablado de un millón de trabajadores y retenciones kilométricas en Francia, como describe don JPQ en su interesante articulo sobre la huelga en Francia .

Nos llamaba la atención en el articulo de Martínez, que los sindicatos no solo defendieran la jornada de treinta y cinco horas. Lo curioso del caso, mas aun en una época de cierta recesion económica en Francia, donde lo que tendrían que hacer los sindicatos, mas que defender unas prerrogativas concretas, el hecho que trabajaran la mayor parte de los desempleados, es que defendían cobrar mas por menos horas trabajadas teniendo en cuenta la antigua jornada de cuarenta horas semanales.

Siempre se ha defendido tanto desde los sindicatos, como desde los partidos de izquierdas (no confundir con los partidos de la Tercera Vía de Blair y amigos) que la jornada de treinta y cinco horas semanales, además de dar mas tiempo libre a muchos trabajadores para estar con sus familias o para tiempo de ocio, de tal manera que la maquinaria económica siguiera funcionando con la asistencia a cines, teatros, compra de nuevas televisiones, etc. Además de esta mayor libertad, se alegaba su carácter solidario, ya que si los trabajadores perdían cinco horas de trabajo y se restringían la practica de horas extras, las empresas podrían contratar a algún empleado nuevo para compensar esas horas y así reducir el paro, aunque fuera por contratos a tiempo parcial o por formulas de flexibilización laboral.

Sin embargo, los sindicatos, al menos en Francia se equivocan, al menos en nuestro modesto entender. Si se les va a seguir pagando como si estuvieran mas horas trabajando, los empresarios no contrataran a nadie mas, puesto que los legítimos márgenes de beneficio ( no olvidemos que empresarios filantrópicos eran los socialistas utópicas y pocos mas, montan sus empresas para obtener beneficios y en cuanto no se obtengan, cerraran la empresa) se reducirán. Podremos hablar de si quizás los empresarios tengan que reinvertir esos beneficios en formación continua en vez de sacarlos del sistema, de si se tendrá que afrontar una reconversión tecnológica, etc. Pero lo que no es lógico, es pedir todas las ventajas sin aceptar ninguna contraprestación. Si defendemos que se siga pagando lo mismo o mas tendremos que asumir, que no se contrate a mas personas.

Quizás aun no se han dado cuenta muchos sindicalistas, que o todos se implican (incluidos los empresarios y los sindicatos) o por defender unos derechos establecidos (el manejar los beneficios como se desee o el exigir los mismos derechos laborales en una época de crisis) quizás al final se acaben cerrando muchas empresas, con empresarios arruinados y todos los asalariados de una empresa en la calle, por no haber tenido unos ni otros visión de futuro.

Abogamos por la jornada de treinta y cinco horas semanales, siempre para construir mas empleo, aunque no sea de la calidad exigida en momentos de bonanza económica. Pensamos que si los sindicatos son honrados, mas allá de los intereses egoísmos de sus afiliados, deberían aceptar esta reducción salarial, siempre y cuando los empresarios se comprometieran a utilizar ese capital para generar trabajo.

El problema quizás sea, que los sindicatos solo se preocupan de los trabajadores de las grandes empresas, sean los Altos Hornos o los Astilleros de IZAR. Parece que solo son estos los que sufren las reconversiones, cuando los que mas las sufren, son aquellos que están subcontratados o trabajan en pequeños talleres y que en muchos casos, los sindicatos apenas se preocupan de sus reivindicaciones o de sus problemas, siendo los que realmente peor lo pasan, incluso en las coyunturas mas positivas, porque no tienen la fuerza de los grandes y en muchos casos obsoletos complejos industriales.

Quizás los sindicatos se tenían que fajar mas con los empresarios en estas pequeñas empresas, que posiblemente no tengan tanta seguridad laboral y no tanto en las grandes empresas, que tienen fuerza precisamente por su tamaño. La Historia nos dirá como acaba todos este proceso.
Saludos a todos.