Juan Pablo II. Un pontificado complejo y el juicio de la Historia.

Quienes nos conoce, saben de nuestras critica hacia las injerencias políticas y de orden interno de la Cúpula Eclesiástica o de cualquier otra religión, en la acción de un gobierno que ha sido elegido democráticamente y legitimado por el electorado. Una cosa es que la Iglesia pueda defender una moral determinada hacia sus fieles o de carácter general hacia la ciudadanía y otra imponer al Gobierno sus puntos de vista. Estas criticas sin embargo las hacemos desde nuestra posición de creyentes, siendo nuestra religiosidad de carácter privado y por tanto alojándose en la “esfera intima”.

Por esta razón, debemos expresar nuestras condolencias por la muerte en la noche de ayer de Juan Pablo II. Teniendo en cuenta que hasta lo ha hecho el Gobierno de la Nación, tampoco hemos hecho nada raro.

Independientemente de nuestras criticas a que desde la Jerarquía Eclesiástica haya intentado “imponer” sus puntos de vista a un gobierno legitimo, debemos reconocer que la figura histórica de Juan Pablo II ha sido muy importante. Posiblemente en el futuro, muchos historiadores explicaran todos sus claroscuros y contextualizaran su figura y su pensamiento, sin simplismos de ninguna clase, como su lucha contra el comunismo (también tenia la misma opinión por el nazismo que ocupo Polonia), de su carácter moral reaccionario o de ser el Papa mediático y viajero.

Debemos reconocer que durante su largo pontificado ha habido muchos claroscuros, como fue hace unos meses una mención a la solidaridad hídrica, que posiblemente fue sugerida por el antiguo presidente de la Conferencia Episcopal (ataque directo al Gobierno actual y apoyo indirecto al PP cuando la Iglesia se debe ocupar de cuestiones morales y nunca políticas) o sin embargo sus nada escuchadas criticas a la Guerra de Irak, por los tan católicos ministros del Gobierno del señor Aznar, los cuales se olvidaron de sus mensajes cuando les convenía (quizás porque en ese momento su religiosidad era interna y ahora conviene ser católico activo y hacer caso a la Iglesia).

El tiempo y los Historiadores contextualizaran e interpretaran toda su época junto con todas sus iniciativas y esperemos que sean valoradas de la forma mas ecuánime y distanciada de todo tipo de apasionamiento en contra o a favor del difunto Papa.

En estos momentos, solo podemos desear que haya encontrado la Paz y que como decía el Cardenal Vicario de Roma, se haya encontrado y haya sido acogido por Dios.

Descanse en Paz.

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