La Libertad de voto y los seis puntos de la senadora.

Hemos podido ver en Diencefalo y La Bitácora de Manu que una senadora socialista ha expuesto sus 6 puntos en contra del Matrimonio Homosexual.

Nosotros no vamos a valorar si esta equivocada o en lo cierto. Pensamos que es legitimo que tengas los mismos derechos legales que cualquier otra pareja porque nos da sinceramente si se quieren casar o no (igual que cualquier otra pareja). Quizás la Ley se hizo de forma muy rápida y sin el consenso deseado por la mayoría, etc. pero no es este el asunto que traemos aquí.

El pasado día 19 de mayo hablábamos de la polemica epistolar entre miembros del PSE – PSOE y su dirección y en el pasado mes de abril hablábamos de la supuesta coherencia de muchos “servidores públicos” a raíz de su supuesto derecho a la objeción de conciencia.

El problema nuevamente esta en hasta que punto, un servidor publico debe someterse a las ordenes de su partido, o someterse a las ordenes de quienes les hemos puesto en ese cargo para que nos representen (aunque los partidos y piensen que son ellos, quienes realmente les ponemos en esos cargos, somos quienes les damos nuestra confianza durante una legislatura).

Si en el caso de la “polémica epistolar” hablábamos de militantes importantes en el interior de una estructura de partido, aquí estamos hablando de una senadora puesta por en ese cargo por los ciudadanos que en ella depositaron su confianza y por lo tanto, debería ser su máxima preocupación los intereses de esas personas que la eligieron para que les representara (mas aun en el Senado donde teóricamente se representan los intereses territoriales). Como en España no tenemos listas abiertas, esta mujer sin embargo, fue elegida defendiendo supuestamente los mismos puntos que el resto del PSOE en el ámbito nacional y por tanto, parece que aceptaba estas reivindicaciones si aparecen en el programa electoral del partido que ella representa, que no es ni el PP ni los nacionalistas catalanes y si pertenece al PSOE.

Tampoco es una servidora publica como lo puede ser un alcalde o un concejal, que además de gestionar los ayuntamientos, tienen que hacer cumplir las leyes y por tanto, al ser servidores de toda una comunidad, tienen que cumplir las leyes estén o no de acuerdo o dimitir por coherencia, al menos en nuestra modesta opinión.

Esta senadora es parte del cuerpo de servidores públicos que tienen que hacer y aprobar las leyes de este país. Por tanto, pensamos honradamente, que deberían tener todos los diputados y senadores, libertad de voto (por supuesto secreto por Ley para evitar represalias) para que defendiesen los intereses de quienes les han votado y no de los partidos, aunque vayan en perjuicio de los ciudadanos que han depositado su confianza en ellos. De esta manera, en el Congreso y el Senado, se podría hacer política de verdad y no estar sujeto a las férreas disciplinas de su partido: por supuesto, esta libertad de accion solo se pide para los diputados de los grupos opuestos y aunque se digan que respetan la democracia interna, nadie la cumple. Por tanto, vemos como quienes deben hacer las leyes para proteger a los ciudadanos y a los individuos, muchas veces no hacen mas que cumplir bajo la amenaza encubierta de no aparecer en la lista, las ordenes y seguir las directrices de su partido y grupo parlamentario.

Sinceramente, pensamos que lo mejor que puede hacer esta senadora, tal cual esta montado hoy día la política, es votar en conciencia la Ley y dimitir de su cargo, ya que se presento con el programa de un partido concreto y por tanto, suponemos que quienes la eligieron a ella, fue además de por su capacidad, por el programa que decía defender. Esperemos que algún día, sea cada político que se presenta a un cargo, quien defienda sus ideas propias, dentro del programa de su partido por supuesto y que sea el directamente quien tenga que responder ante su “electorado”, aunque solo sea por el miedo de que votemos a otros representantes.

Mientras que esto no ocurra y aunque somos nosotros quienes les damos nuestra confianza, son todos los partidos, quienes ponen a sus miembros y en el orden que ellos estiman adecuado (muchas veces no tanto por valía y si por diversas cuotas a repartir o cuestiones alejadas de la política o la cualificacion) y quienes amenazan a muchos de los integrantes con aparecer en un numero muy bajo o de desaparecer de las mismas, en cuanto hagan algo que no les gusta, salvo que sean importantes figuras en sus partidos. Estos políticos “mediáticos” se pueden permitir el lujo de votar en ocasiones muy concretas contra el partido, como el caso del senador socialista don Paco Vázquez, alcalde “eterno” de La Coruña o doña Celia Villalobos, mediocre Ministra de Sanidad y populista alcaldesa de Málaga.

Salvo estos casos concretos, bien por ser un símbolo donde se presentan o por diversas cuestiones, el parlamentario que actúa por conciencia o para proteger los supuestos intereses de su electorado sobre los supuestos del partido, se suelen convertir en “cadáveres políticos” y todos sabemos que tentadoras son las “prebendas” de las que disfrutan nuestros representantes, para que renuncien a ellas por coherencia.

Saludos a todos.

NO a la LOE



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