Otra sobre el anonimato en Internet.

El pasado día 10 de Diciembre cuestionábamos la validez de las opiniones de la señora Uriarte sobre el uso del anonimato en Internet. Parece que la señora Uriarte no esta sola en esta cruzada contra los peligrosos aficionados que escribimos en Internet. De nuevo desde el mundo académico, se realiza un ataque contra las bitácoras, salvo por supuesto, las que están dentro de algún grupo mediatico. En concreto, nos referimos al articulo que escribió el señor Pozuelos Yvancos en ABC. De nuevo como no es un articulo científico ni académico, nos ahorramos el tratamiento de profesor, ya que parece que esta expresando sus opiniones personales y no académicas.


Juan Varela en Periodistas21 le contesto, pensamos que de forma adecuada a dicho señor, sobre todo en cuanto a su obcecamiento con identificar a todos los blogografos como si fuéramos periodistas.


A esto se debe añadir el comentario despectivo por el cual, algunos “aburridos” blogografos copan las bitácoras de algunos periodistas, convirtiendo los comentarios de esas bitácoras en meras tertulias, le ha faltado decir de porteras y chismosas, sin aportar nada a la conversación y hablando de trivialidades. En muchas ocasiones es cierto esto e incluso hay personajillos que se dedican sistemáticamente a reventar bitácoras, bien por fobia ideológica o porque no tienen mejores cosas que hacer, como sucede en las aulas de una universidad, de un instituto o en muchas empresas.



El señor Pozuelos, que sabrá mucho de su campo de estudio, sin embargo no sabe que en muchos casos y en ciertas bitácoras, la posibilidad de aportar información adicional o de contrastar información enriquece lo dicho por el autor, porque que sepamos, el contraste de opiniones, en muchos casos contradictorios, no hacen mas que dar valor añadido a lo expuesto, como si la memoria no nos falla, han comentado habitualmente gente como Juan Varela, Enrique Dans entre otros, profesionales de reconocido prestigio, que fomentan el debate en sus bitácoras.


Quien no quiera que en sus bitacoras se realicen comentarios o se conviertan en tertulias privadas sin contenido lo tiene muy facil. Basta con deshabilitar la opcion que permite comentarios y se evita que cualquiera pueda comentar en dicha bitacora. Asi de facil es señor Pozuelos Yvancos.


Sin embargo, parece que según algunos todos los aficionados que escribimos en Internet, bien sea por expresar nuestras inquietudes, por hacer una terapia, por buscar el que algún medio nos fiche como columnistas en vez de esas “vacas sagradas”, por hacer apología política o por cualquier otra cuestión, nos tengamos que someter a sus propios códigos deontologicos, morales, éticos, etc.


Si estos mismos códigos los cumplieran todos los periodistas y aficionados metidos a columnistas, que en vez de publicar en una bitácora, escriben por diversos motivos en algún medio, podríamos comprender esa exigencia hacia los aficionados.


El señor Pozuelos habla de la suplantación de la identidad y Juan Varela le responde. Sin embargo, no sabemos porque ese interés en acabar con ella anonimato en Internet, para defender y evitar la suplantación de la identidad, cuando medios tradicionales y en teoría, que cumplirían todos los códigos deontologicos y de conducta, se atreven no solo a suplantar la personalidad de cualquier persona. Se atreven incluso a suplantar la identidad de políticos, aunque causen una crisis entre diversos países. Sin embargo, nadie habla de que en las radios se deba prohibir la suplantación de personalidad y en programas o secciones de humor, es habitual este tipo de actuación.


En conclusión, parece que muchos profesores, que imparten docencia no solo en las aulas de sus respectivas universidades, desde los medios tradicionales nos regalan con su sapiencia, tienen miedo que cada vez se vendan menos periódicos, o que solo se vendan por las películas, juegos de ordenador y tablero, cursos de ordenadores, etc. que te acompañan a cada periódico. Hasta los profesores universitarios, encerrados en sus torres de marfil, saben que cuando una empresa pierde dinero, la únicasolución es reducir costes y quizás piensen que ellos, que venden su sapiencia a precio tan exiguo, sean los primeros en sufrir esas reestructuraciones de personal.


Pensamos que a eso se reduce los últimos exabruptos de diversos periodistas y académicos, al ver peligrar una contribución tan interesante a sus emolumentos.