18 de Junio de 1815, Belgica. La batalla de Waterloo

Aprovechando que el proximo domingo 18 se celebra el 191 aniversario de la Batalla de Waterloo y con la falta de tiempo debido a estas fechas, traemos este, esperamos, que interesante articulo sobre la ultima batalla de Napoleon Bonaparte. Curiosamente el articulo original se publico a raiz del fracaso del Consejo de Europa de Bruselas. Veremos este 18 de junio quien sera el Napoleon y el Wellington catalan respectivamente. Esperamos que os guste el articulo.

"Quizás si ayer no llega a fracasar el Consejo de Europa de Bruselas y el diario francés Liberation.fr no hubiera hablado del "waterloo" de la Unión Europea mucha gente ni se acordaría que hoy, día 18 de junio, se conmemora el 190 aniversario de la celebre batalla de waterloo . Esta mañana en nuestra bitácora hermana ya planteábamos la exageración de dicha comparación a nuestro modesto entender.

Esta batalla, marco el final del emperador Napoleón Bonaparte, tras el sueño del Imperio de los Cien días.

El vencedor de Napoleón, fue el general británico Arthur Wellesley, aunque este personaje es mas conocido como duque de Wellington, el cual había batido en varias batallas a las fuerzas napoleónicas en la Península Ibérica, pero que nunca se había enfrentado al Emperador. Vemos por tanto, como se enfrentaron los dos mejores generales de la época, siendo esta batalla en palabras de Lord Arthur "una batalla de gigantes".

Napoleón, que tras volver de la Isla de Elba y recuperar el "imperio" en febrero de 1815, volvió a enfrentarse a las fuerzas de sus enemigos y decidió avanzar hacia Bélgica en junio de ese año, con unas fuerzas de unos 124.000 hombres y 400 cañones, frente a los 80.000 hombres y 200 cañones de los angloaliados de Wellington y los mas de120.000 (300 cañones) de los prusianos al mando del mariscal Blucher.

Napoleón antes esta amenaza combinada, realizo uno de sus principios teóricos, que consistía en la concentración de fuerzas en un punto y un momento determinado, venciendo en la Batalla de Lygni a parte del ejercito prusiano (unos 80.000 hombres) y decidiendo perseguirles el mariscal Grouchy con unos 40.000 soldados. Aquí el Emperador cometió el error de dividir sus fuerzas, mas aun cuando se enfrentaba a un enemigo que de unirse, le superaba en tropas y cañones, mas aun teniendo en cuenta la importancia que Napoleón concedía a la artillería como elemento decisorio de las batallas.

Tras vencer a los prusianos, decidió acabar con los angloaliados, mas aun, cuando subestimaba a la infantería británica, pese a las advertencias de sus veteranos "peninsulares". Napoleón también peco de exceso de confianza, cuando se negó a las peticiones del mariscal Ney, el cual solicito el regreso del contingente al mando de Grouchi para reforzarse ante las tropas al mando de Wellington.

Las tropas de Napoleón en waterloo estaban en torno a 72.000 soldados frente al contingente multinacional de lord Arthur compuesto por unos 67.6000 ( británicos, belgas, holandeses, y diversos contingentes germanos, algunos de ellos poco fiables políticamente). Aproximadamente un tercio de las tropas eran ingleses, y de estos, unos 12.000 veteranos del teatro de operaciones peninsular. La superioridad francesa en artillería también era importante ( 246 frente a 156). A esto tenemos que añadir que posiblemente el factor de calidad de las tropas en el bando imperial también era favorable al "Gran Corso" (conocido de forma despectiva como "el petit cabron").

Sin embargo y a pesar de la desventaja numérica e incluso en la calidad de las tropas, el factor mando fue fundamental en el caso de los aliados. Wellington siempre mostró una gran capacidad táctica, además de elegir sabiamente el terreno y de imponer una férrea disciplina en sus tropas, que teniendo en cuenta la forma de combatir en estas guerras, era algo fundamental para mantener la cohesión y el espíritu de grupo de las tropas combatientes.

El Duque eligió perfectamente el lugar donde quería presentar batalla al Corso. La batalla tuvo lugar en un campo de unos diez kilómetros cuadrados, siendo el escenario mas pequeño de todos en los que había participado Napoleón, con un frente de batalla de unos 5 kilómetros de extensión, siendo únicamente mayor que al frente presentado en la Batalla de las Pirámides. A este pequeño tamaño, debemos señalar la "mentira" de los mapas. En los planos que uso Napoleón y su estado mayor, aparecía como un terreno lleno, pero que sin embargo, presentaba una serie de accidentes topográficos, como desniveles, quebradas, montículos, que fueron determinantes en el desarrollo de la batalla, al poder ocultar movimientos de tropas, ralentizar el avance de las tropas o servir de "desenfilada" ante los bombardeos enemigos. Wellington aprovechándose de estos accidentes y de la presencia de aldeas, el bosque de Paris y las granjas que además fueron "fortificadas" de Hougoumont y de La Haie, desplegó sus tropas a la espera de los ataques de las tropas francesas. No debemos olvidar, que Wellington era un gran general "defensivo" ya que basaba todas sus operaciones a partir de una férreas estructuras defensivas y arriesgando lo mínimo.

El plan de Napoleón básicamente era lanzar un ataque de distracción sobre la granja de Hougoumont en el flanco derecho aliado, sin saber que era lo que le interesaba a Wellington, que estaba esperando los refuerzos prusianos tras burlar al perseguidor Grouchy. Tras tomar esta posición, toda la artillería francesa debería machacar el centro y tras esto, lanzar sus tropas contra estas líneas desechas.

Por contra, el plan ingles consistía en forzar el ataque de Napoleón hacia Hougoumont, para distraer la atención del Emperador de su frente derecho, que seria sobrepasado por las tropas de Blucher.

Sin saber Napoleón de esta llegada de tropas y teniendo en cuenta la tormenta de la noche anterior, que convirtió el campo de batalla en un cenagal, decidió esperar a que secase el suelo. Por esta razón, hasta el mediodía no se inicio el ataque, que tuvo como objetivo la posición de Hougoumont aunque fracasaron todos los ataques contra este lugar, "picando el anzuelo lanzado por Wellington", en vez de haber replanteado su planteamiento de la batalla.

Sin haberse logrado el éxito estratégico de Hougoumont, la artillería de Napoleón comenzó a batir el centro del dispositivo aliado. No debemos olvidar, que uno de los "avances de Napoleón en el arte de la Guerra" fue la masiva utilización de la artillería como fase previa y de "ablandamiento" de las líneas enemigas, para lanzar a la infantería contra el enemigo para ganar el terreno y la posterior persecución por la caballería de las tropas que huían.

Cuando el "trueno del Dios de la Guerra" se inicio, el centro aliado se puso en "desenfilada" al otro lado de estos accidentes orograficos, que no aparecían en los mapas, pero que fueron muy importantes. De esta manera, se protegieron estas tropas de la artillería francesa, por lo que apenas sufrieron bajas y se mantuvieron cohesionadas para repeler los próximos ataques "imperiales".

En este momento sin tomarse Hougoumont en el flanco derecho francés y por tanto sin poder flanquear al centro ingles, y sin que la artillería desgastara realmente al grueso de las tropas de Wellington, aparecieron las primeras tropas prusianas, al mando del conde Von Bulow por el flanco derecho, que no estaba preparado para aguantar el embate de 30.000 nuevos soldados.

En este momento, Napoleón, en vez de haberse intentado replegar poco a poco buscando un futuro enfrentamiento, decidió continuar con el ataque contra los aliados, mandando mensajes a Grouchy para que regresase lo mas rápido posible y lanzo sus reservas para contrarrestar la aparición de las tropas de Von Vulgo, quedándose en este momento sin tropas de reserva, que hubieran podido reforzar o sustituir a las tropas empeñadas en el asalto contra los aliados o permitir explotar el derrumbe de algún sector.

Sin embargo, Napoleón continuo presionando la línea enemiga, con la esperanza de vencer a los aliados y responder inmediatamente ante la amenaza prusiana. La esperanza de que la artillería hubiera destrozada el centro aliado, se rompió ya que en cuanto la artillería dejo de disparar, la infantería aliada se posiciono de dos en fondo sobre la loma y comenzaron a disparar a gusto contra los cuadros franceses, que no tenían por la disposición en columna la misma potencia de fuego que los fusileros aliados. Sin embargo a pesar de esto, los 16.000 soldados al mando del conde D´Erlon, estuvieron a punto de coronar y de expulsar al enemigo de sus posiciones. Sin embargo la aparición de tropas de caballería que aparecieron de repente subiendo las lomas ocultas por detrás de sus infantes, hizo que la infantería francesa se desorganizara y se replegara. En este momento, el centro aliado se mantuvo. Entre los ajedrecistas hay un dicho por el cual, cuando las blancas pierden la iniciativa, suelen perder las partidas. Napoleón acababa de perder la iniciativa.

La carga de caballería inglesa continuo avanzando llegando hasta las posiciones de la artillería, casi como sucedió en la ultima carga francesa en Rocroi siglo y medio antes. Sin embargo, fueron rechazados dándose entre la caballería aproximadamente el 50% de las victimas aliadas.

En este momento, Wellington decidió que tenia que reforzar su centro con tropas de refuerza (no debemos olvidar que Napoleón ya las había empeñado al poco de iniciarse la batalla).

El mariscal Ney intento reagrupar la infantería de D´Erlon y tras una furiosa resistencia, tomo la segunda de las granjas, que actuaron como puntos fuertes aliados, la de La Haie. Además mantuvo la presión de la caballería frente a las fuerzas inglesas, que se agruparon en cuadros y que rechazaron a las fuerzas de caballería al no contar con el apoyo de la infantería que desgastara a estos muros de bayonetas. A las 17:50 horas, la actividad francesa se interrumpió en el ala derecha aliada. Si esto sucedió en la derecha inglesa, en la francesa la cosa era muy diferente ya que la amenaza de Von Bulow, que comenzaron a aparecer hacia las 13:00 horas, ahora presionaron sobre las reservas que intentaron bloquear esta amenaza.

Como ya hemos dicho, finalmente la segunda granja fue capturada por las tropas de Ney, pero no pudo aprovecharse de este éxito al no tener mas reservas.

A las 19:30 horas fue el ultimo intento de romper las líneas enemigas por las tropas de Napoleón ya que lanzo a la Guardia Imperial contra las posiciones inglesas de nuevo. Wellington reacciono con la colocación de una batería para frenar este avance. Pero si el primer ataque al centro aun contando con una gran preparación artillería fracaso, ahora sin este fuego de preparación, sin caballería y siendo menores en numero que las tropas aliadas estaba condenado al fracaso, ya que volvió a recibir la mayor potencia de fuego de los defensores, que incluso sus alas intentaron flanquear a los atacantes para mejor concentrar el fuego.

La otrora "invicta" Guardia Imperial, comenzó a huir, siendo el momento en el cual Wellington ordeno un avance general en toda la línea y obligo a combatir a las ultimas reservas de Napoleón, que no lograron frenar este avance. La batalla estaba ganada ya. Napoleón huyo pasadas las ocho de la tarde. Era su final.

Como conclusión a este largo texto, debemos señalar que Napoleón cometió una serie de errores imperdonables, como fue el fiarse demasiado de los planos y no observar realmente el terreno, que fue importantísimo, el separar las tropas de Grouchy, la infravaloración de las tropas de Wellington o el seguir el desarrollo de la Batalla desde su puesto de mando sin apenas desplazarse y fiándose de los informes de sus subordinados. Frente a este estatismo de Napoleón, Wellington estuvo en todo momento desplazándose por todo el frente, viendo por el mismo las evoluciones de las distintas acciones de sus tropas además de influir en la moral de sus hombres. Vemos por tanto, como la conducción de la batalla fue pésima por parte de Napoleón y como sin embargo la de Wellington fue de gran altura.

BIBLIOGRAFÍA:

FLETCHER, Ch.: Napoleonic Wars: Wellington´s army, Londres, Brasseys, 2000.

GALLO, M.: Napoleon, Barcelona, Planeta, 2001.

MALRAUX, A.: La vida de Napoleón, Buenos Aires, Edhasa, 1993.

ROBERTS, A.: Napoleón y Wellington, Granada, Almed, 2003.

ROBERTS, A.: Wellington frente a Napoleón. waterloo, La aventura de la Historia, 52, 2003, pp. 62 – 69.

VV.AA.: Wellington´s Belgium allies, 1815, Londres, Osprey."

Articulo original publicado en La Torre Atalaya (18 - 06 - 05)


NO a la LOE

Saludos y Buena Suerte.


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